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jueves, 10 de julio de 2008

Los viejos poperos nunca mueren


Reconozco que nunca he sido un ferviente fan de The Police. Tal es así que el primer y único disco que he comprado del grupo ha sido hace unos 10 años más o menos, con el grupo ya disuelto. Pero siempre me resultaron “simpáticos” y he disfrutado mucho en mis tiempos mozos del instituto con sus éxitos de aquellos años: Roxanne, Message in a bottle, Wrapped around your finger….

Hace un mes aproximadamente, mi primo el Mancu Fullero me propuso sacar las entradas para el concierto del trío en el Rock in Rio. En principio dudé y a un mes vista del evento no quise comprometerme.

Este pasado jueves recibí una nueva llamada del Mancu para que le confirmara mi asistencia. Dije sí y sin dudarlo (después del correspondiente pase pernocta de mi Estado Mayor, claro). En este preciso instante ya empecé a disfrutar del concierto. Estaba emocionado porque The Police es todo un clásico, porque han estado mucho tiempo separados y quizás era la última oportunidad para verlos tocar juntos en directo. Quizás también porque lo que escucho y veo últimamente no me gusta demasiado. Síntoma de que estoy envejeciendo a pasos agigantados, supongo.

Me fui al Rock in Rio sin conocer realmente los conciertos previos al de The Police. Al llegar a penas pude escuchar el último tema del concierto de Suzanne Vega. Así que nada puedo “criticar” al respecto.

Unos cuantos minutos más tarde, salía al escenario Zucchero. No molestó, tocó poco más de cincuenta minutos aunque, en honor a la verdad, después de escuchar “Baila morena” tampoco le presté demasiada atención. Eso sí, me resultó simpático verle un par de tics “delirium tremens” al más puro estilo Joe Cocker. Los músicos, bastantes buenos. Todos ellos, Zucchero incluído, sonaban igual que en el CD lo que dice mucho a su favor.

Al finalizar Zucchero oíamos a lo lejos a los Antonio Carmona y comparsa. Ni puñetero caso: no soporto a los “flamenquitos”.

Los siguientes fueron los Estopa. Ni frío ni calor. Nunca me han gustado los Estopa, salvo dos o tres canciones, porque es siempre lo mismo. La rumba catalana se repite y repite hasta resultarme aburrida y al final me harta. Los hermanos Muñoz se salvan gracias a los músicos que los acompañan. Advertían que el concierto solo iba a durar una hora. Ufff…, menos mal….

Llegó la hora del avituallamiento. Así que nos fuimos a un punto opuesto del escenario. El objetivo era encontrar abrevaderos de cerveza libres de colas. Poco después de hincar el primer diente al bocata oíamos a lo lejos los gritos de la loca de Alejandro Sanz. Sí, gritos, porque este chaval ya no canta (si es que lo hizo en alguna ocasión), chilla, se desgañita y me está empezando a resultar desagradable. La mejor solución…. una atrofia irreversible de las cuerdas vocales que le obliguen a callarse la boca de una vez. Yo, personalmente, lo agradeceré.

Con un poco de retraso salieron al escenario los verdaderos protagonistas de la noche: The Police. Ya con el primer tema Mesagge in a bottle se podía presagiar el resultado final del concierto: inconmensurable, único.

Los británicos nos han regalado un auténtico recital. Una Master Class de cómo lo sencillo, si es bueno, se hace bello. De cómo con solo tres instrumentos (batería, guitarra eléctrica y un viejo y roído bajo eléctrico) se puede conseguir mucho más de lo que otros pudieran llegar a conseguir con todo un plantel de músicos sobre el escenario.

Temas como Walking on the moon, Don’t stand so close to me, Do Do Do Da Da Da, Can`t stand losing you, So lonely, Wrapped around your finger… nos hicieron vibrar a casi las ochenta mil almas que estábamos presentes. Dejaron para la traca final de los bises las memorables Roxanne, Every breath you take y Next to you. En fín……sublime, extraordinario, apoteósico.

The Police creo que están rondando los sesenta años y a juzgar por lo visto y oído parecen auténticos "yogurines" no sólo por el aspecto físico de todos ellos sino por la fuerza, entrega y entusiasmo que derramaron por el escenario. Parece que los treinta años de historia del trío no hayan pasado por ellos. Si es que es verdad eso de que los viejos poperos nunca mueren.... 

Luisu



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