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Autor: As de Guía
MEDITERRANEO
Dijeron que la mar era una lágrima
de un Díos, remoto y pagano,
que lloró como un niño
cuando Roma dejó de adorarle
y ya no le ofrecieron más vírgenes.
Una partícula de polvo cósmico
suspendida en el universo,
caída del vestido de una estrella,
cuando escondió su ropaje
en el fondo del armario
y lo cambió por un top.
El grito de una estatua
tallada por un genio
con sabor a venganza,
hasta que comprendió lo inútil
de su deseo y su obra.
Para entonces llorar
como un Dios, remoto y pagano,
recordando el vestido
de una estrella que se le escapó
de las manos y no pudo plasmar.
Soñó por eso
que se inventaba la mar
hasta preguntarse
…y del hombre,
¿qué dijeron del hombre?
As de Guía
INDICO
Aquel individuo detuvo un tsunami
cuando levantó sus manos
y ordenó a la ola
retroceder a la mar.
La gigantesca ola,
inmovilizada y confundida,
se detuvo un momento.
antes de avanzar hacia él.
En las estaciones meteorológicas
los cristales de los relojes estallaron
y los minuteros, exhaustos,
dejaron de contar
el paso del tiempo.
Ahora, anclados, clavados
en una cruz intemporal,
sin futuro ni pasado
permanecemos ajenos
a la fuerza de la mar
enfrentada a aquel hombre,
mientras protegía a la hija
que jugaba en la arena
frente a la peor de las olas…
La que todo lo cubre
y nos destroza por dentro.
As de Guía
CARIBE
La mar de ojos tristes tumbada a mi lado
empapada de arena y concha rotas,
obsesionada con el fulgor del verano
y la rabia de las horas: el viento.
La mar tan terrible y esbelta como cristales
que quiebran, se rayan y estallan,
en un cóctel de fuego y cremas protectoras,
en un baño de miradas furtivas.
La mar antes de decirme adiós
me mostró tormentas de abrazos,
olas de compasión, más su rabia.
Y un momento, un instante de espuma.
Ahora solo puedo......un recuerdo.
¿Dónde se construyen las rocas?
Donde los hombres perdían la vida
y la mar expulsaba
los restos de amantes,
los pecios roídos,
las toallas del alma…
hacía aquella playa desierta.
As de Guía
MAR MUERTO
Buceó. Como un loco
ansioso, repleto y confuso,
braceando en busca
del color, los matices perfectos.
Se sumergió,
buscó un coral invisible
en aquellos mares desiertos
repletos de esponjas resecas
y peces roca en alerta.
Había escuchado
sirenas varadas,
rugidos de olas inmóviles
que le llamaron por su nombre
y él no supo qué decir.
¿Adónde el tesoro?
¿Adónde esa ballena inhumana?
Era un volcán al revés,
mojado por lava invisible.
Cuando ya no pudo respirar
recordó el olor de la tierra
húmeda.
Así murió, abrazado a su mar imposible.
As de Guía
SARGAZOS
Aquellas aguas
anunciaban
el insomnio perpetuo.
Cargado el mar de silencio,
el brutal sonido de la nada,
interrumpido por peces voladores.
Nuestras mentes impulsan
el navío atrapado
por la niebla sin tiempo.
La muerte se detiene
y la vida observa
la acumulación de tanta lentitud.
Así, entre bostezos, aparece
un único movimiento
entre las algas.
La verdad que navega
como un punto luminoso
cuando nadie la espera.
As de Guía
EL SUCESO
El agua devolvió a la tierra
centenares de cadáveres,
envueltos en corales y algas,
vestidos del color de los peces.
Los aterrorizados turistas, NO.
No pudieron creerlo.
Una tormenta de sangre y angustia
hermanó el naufragio y la guerra.
Ojos, que como los suyos,
no miraban.
Las cuencas vacías, eran
niños anónimos, sin apellido.
Alguna que otra gaviota
no se atrevió a profanar tanto dolor,
hasta que los gritos se apagaron.
Finalmente, la noche se apiadó de los restos.
Era una noche nítida, cubierta de estrellas
Los seres humanos fueron devueltos a la mar,
para que los muchachos durmieran tranquilos.
As de Guía