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Autor: Arturo Pérez-Reverte. Editorial Alfaguara. 2009
Es la segunda vez que veo publicado por aquí un artículo de Arturo Pérez-Reverte, y la verdad no me extraña. Como al farero, es sabido que don Arturo ama la mar, por lo que la presencia en esta bitácora le encaja como un guante.
A mí, como al farero, me gustan los libros del amigo Reverte. No se él, pero creo que yo los tengo todos. Unos son mejores que otros, es verdad. Pero en líneas generales me gustan. Y si tengo que destacar alguno yo me inclinaría por la serie de Alatriste, y por las recopilaciones de sus artículos. Ese par que habéis leído aquí sueltos (" Los amos del mundo" y "Permitidme tutearos, imbéciles") y muchos otros están recogidos en estos cuatro volúmenes, a saber: "Patente de Corso", "Con ánimo de ofender", "No me cogeréis vivo" y "Cuando éramos honrados mercenarios".
En las propias palabras del académico son una válvula de escape, un ejercicio de higiene mental, un desahogo, para alguien que prefiere, al ver lo que tiene alrededor en este rinconcito de Europa llamado España, volcar su rabia en un escrito, antes que irse a una armería, comprarse una escopeta del doce y una caja de doble cero y montar un numerito a la americana (los sujetos pasivos del numerito pueden ser políticos de todo pelo y condición, tertulianos guerracivilistas, promotores inmobiliarios, apóstoles de lo políticamente correcto, banqueros trincones, etc.).
Es recomendable su lectura tomándose la distancia necesaria a fin de no perder la perspectiva, ya que como acabo de advertir, es fácil que a uno le entren las ganas de cargarse a alguien (o a muchos). Así que mejor mantener la sonrisa mientras uno tiene uno de estos libros en las manos.
En todos estos escritos, además de denunciar muchos de lo que para él son los males de "este país que todavía se llama España", (el entrecomillado es una cita textual de sus palabras), defiende a capa y espada valores que, tristemente se están perdiendo: la educación, los modales, el coraje, la satisfacción del deber cumplido, y otros que leyendo los artículos se podrán observar. La muestra la tenéis en el que para mí es el mejor de los títulos, el del último volumen: "Cuando éramos honrados mercenarios".
Lo ha escrito más de una vez. Le genera un inmenso respeto la gente que a cambio de un sueldo defiende una causa, un trabajo, un puesto. Con decencia, sin alardes, desempeñando escrupulosamente su cometido, como él dice, con meticulosidad calvinista (en contraposición con los voluntaristas al uso, a gente a la que se le va la fuerza por la boca con aquí estoy yo, y que a menudo y salvando las honrosas excepciones de rigor, chaquetean a la menor dificultad). Una manera de proceder ha llevado a gente como suizos, franceses o británicos a ser lo que son. La otra nos ha parido a nosotros y hace que le hierva la sangre. Aclaremos aquí que en estos escritos, encontraréis de vez en cuando lo que él llama "justos en Sodoma" (ya sabéis Lot y su mujer, la Biblia y tal). Esas honrosas excepciones de las que hablaba hace un momento, y que hacen que esto todavía funcione, que aún sea soportable.
Comprad el libro y leedlo. No os defraudará. Os dejo el enlace a Editorial Alfaguara que os permite empezar a leer el prólogo de José Luis Martín Nogales y dos artículos de " Cuando éramos honrados mercenarios": "La venganza de Churruca" y "Picoletos sin Fronteras".
Por último, ojo avizor porque el próximo 3 de marzo tendremos en las librerías la última novela de D. Arturo Pérez Reverte: "El asedio".
Un abrazo desde el Norte
Leviatán.