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El Plan de Lectura

Colaboraciones > Textos

Autor: Hope


Recuerdo que cuando era niña, el regalo de mi padre que más me llamó la atención fue el libro “El Quijote”, en edición de lujo, con un papel tan fino que parecía procedente de los “librillos” que utilizaban los abuelos para liar cigarrillos; además tenía las tapas de piel en color verde, con el título en color dorado. Cuando vi aquel libro me sentí acongojada porque no entendía, ya que era muy pequeña, cómo podía mi padre regalarme aquello que sobrepasaba con mucho mi capacidad de lectura. Mi padre me lo entregó con el mayor de los orgullos seguro de que estaba haciendo algo muy bueno por mí. Y en efecto lo hacía. La lección que me estaba dando, no la entendí en el momento, pero con el paso de los años me fui dando cuenta del gran tesoro que me había dado, además de iniciarme en el gran placer de la lectura, me había abierto una de las mayores puertas de la sabiduría y la cultura. Después del Quijote vinieron más libros, éstos ya más asequibles y adaptados a la edad que tenía que todavía pasaba las tardes, cuando llegaba del colegio jugando con mi hermano, unas veces de mucho amor y compaña, mientras que otras nos molíamos a palos el uno al otro.

Otro libro que guardo como un tesoro y que me acompañó durante muchos años de estudiante, es un diccionario etimológico que mi padre usó y que posteriormente me regaló con la siguiente dedicatoria: “
Siendo luz, para que te ilumine y algún día brilles” Con cariño, Papá.

Él consiguió con sus regalos que, tanto mis hermanos como yo, tengamos un profundo amor por la lectura. Tengo que confesar que es uno de mis vicios, no puedo entrar en una librería y salir no sin antes comprar algún ejemplar, tanto para mí como para regalar. Creo que regalar un libro es decirle a la persona que lo recibe el gran aprecio que sientes hacia ella, le estás dando la oportunidad de vivir nuevas aventuras, de enriquecerse con las historias vividas o inventadas por sus autores.

Cuando cursé mis estudios de Bachiller en el Instituto ya tenía una buena colección de libros, de aventuras, ensayos, etc. Y lo mismo les pasaba a mis hermanos que, además de compartir los míos, también tenía los que ellos adquirían.

La ley de Educación vigente, la Ley Orgánica de Educación (LOE), dice que en todos los centros educativos de Secundaria se tiene que desarrollar y llevar a cabo un “Plan Lector” para que los alumnos adquieran hábitos de lectura. Desde mi experiencia como docente, después de devanarnos los profesores los sesos para diseñar e implantar el famoso plan lector en el centro donde trabajo, tengo que decir, que los que han desarrollado la ley están algo equivocados, ya que lo único que se consigue con la mayoría de los alumnos cuando llevamos a cabo dicho plan, es el rechazo casi total a los libros y la lectura. ¿A dónde quiero llegar?…Muy sencillo de adivinar: a los alumnos se les debe inculcar los hábitos de lectura y cultivar ese amor hacia ella cuando son niños pequeños, y cuando digo niños pequeños, quiero decir cuando aún son bebés. Ahora tienen la gran suerte de contar con infinidad de libros de todos los tipos, hechos de multitud de materiales inocuos para la salud, con los que pueden jugar mientras sus padres les dan el baño por ejemplo. Los niños tienen que ir conociéndolos desde muy pequeños para que con el tiempo lleguen a considerar la lectura como un juego.

Creo que no se debe cargar con toda esa responsabilidad a los profesores. Cuando los niños llegan a estudiar la etapa de secundaria, ya deberían disfrutar del placer de la lectura. Son los padres los que deberían comenzar con la labor educativa, dedicarles a sus hijos algo más del tiempo que les dedican cuando son pequeños, dosificarles las horas de televisión y de los juegos de la consola, etc. Creo sinceramente que como más se beneficia a los hijos es haciéndoles compañía, compartiendo con ellos su tiempo libre e inculcándoles buenas costumbres, como leer un poquito todos los días.

Tengo un sobrino, y me llena de orgullo saber que, además de su tía, sus padres también le regalan a menudo libros, aunque él sea tan pequeño que no sepa leer. Tengo el orgullo de decir que a mi sobrino le gustan mucho los libros y disfruta con la lectura que, los adultos hacemos con él.

Saludos y suerte.

Hope


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