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Historia del faro

Los orígenes y evolución


"La fascinante historia de los faros se pierde en la noche de los tiempos y discurre paralela a la historia de la navegación".

Y es muy cierto porque el hombre empezó muy pronto a moverse con más o menos facilidad por el agua. Desde los egipcios hasta los fenicios, las vías marítimas se fueron abriendo y ampliando fundamentalmente por motivos comerciales.

Al principio, la navegación se realizaba a bordo de embarcaciones muy básicas y rudimentarias, siempre a vista de costa y a la luz del día. A medida que se iba alejando de las costas conocidas, el mareante empezó a dibujar el relieve de las que se iba encontrando y sus detalles más característicos (árboles, promontorios, enseñas, playas). Pero estas marcas naturales empezaron a resultar insuficientes para reconocer con cierta garantía la costa. De esta forma se empezaron a levantar montones de priedas, a modo de pequeñas torres, añadiendo en cada una de ellas unas determinadas marcas o señales que permitían más o menos su identificación


Toda esta información que el mareante iban dibujando y registrando la utilizaba para iniciar el viaje de regreso al puerto de origen. Estamos hablando ya del periplo. En los periplos se hacía constar también la dirección del viento, las corrientes, sondas de profundidades y tipos de fondos, etc. 

Solo cuando el hombre aprendió a orientarse y guiarse por las estrellas empezó a navegar de noche. Fue entonces cuando se empezaron a utilizar los primitivos faros que no eran más que hogueras que se encendían en la costa, en lugares más o menos, peligrosos. A partir de este momento, se hizo todo lo posible para mantener fuegos permanentes para ayuda a la navegación nocturna y ha habido siempre un esfuerzo constante para tratar de mejorar el poder de estos faros primitivos, de modo que pudieran ser vistos desde grandes distancias de la costa.

Los primeros faros registrados por escrito fueron construidos por los griegos en los siglos V y VI a. de C, principalmente para marcar las entradas a puertos como El Pireo.



Hacia el año 290 a. de C., Cares de Lindos construyó un faro en el puerto de Rodas, llamado El Coloso. Medía unos 40 metros de alto y era una estatua de bronce que representaba a Helios, el dios del sol. Este faro fue destruido 80 años más tarde como consecuencia de un terremoto.


El faro más famoso de la antigüedad es el Faro de Alejandría, construido por Sóstratos de Knidos en la isla de Fharos, a la entrada del puerto egipcio de Alejandría. Según los marineros de la época, su fuego era visible entre 40 y 50 kms. de distancia

El Imperio Romano

Durante el Imperio Romano se tiene constancia de que se construyeron faros en España, Francia, Italia, Inglaterra, Grecia y norte de África.

En Italia, por ejemplo, durante el imperio de Claudio, se construyó el puerto de Ostia con un faro detrás de una estatua del emperador (sobre el año 50). Durante el imperio de Augusto, se construyeron los faros de Rávena y Puteoli.

El emperador Calígula llegó con los ejércitos a Dover a través de Francia. Mandó construir en Boulogne una torre triunfal, la Tour d'Ordre (Torre del Orden) que caería a la mar en 1644. En Dover también mandó construir una torre faro para conmemorar la conquista de Inglaterra.

En la ciudad de A Coruña, desde el siglo I, se encuentra el único faro romano y más antiguo del mundo que aún está en servicio: la Torre de Hércules. A finales de la época romana, la Torre cayó en ruinas. Fue reparado y puesto nuevamente en uso durante el siglo XVII. La parte superior es el resultado de cambios y añadidos realizados durante los siglos XVIII y XIX.


La época "oscura"

Con la caída del Imperio Romano se produce un "apagón" de faros. Esta etapa se caracteriza por ser un periodo de guerras y migraciones. No se produce ningún avance en la construcción de faros, no se construyó ninguno nuevo y los antiguos fueron parcialmente destruidos. 

Se produce un descenso importante de la navegación mercante. Solo se practicaba el comercio local en los puertos existentes y se da la circunstancia de que los piratas encendían falsos faros para atraer a barcos. Los hacían naufragar para saquearlos.

La Edad Media

Cuando la ley y el orden fueron restablecidos en el siglo XII, el transporte mercante europeo comenzó en dos regiones distintas: el Mediterráneo y los mares del Norte y Báltico.

En 1385 se crea la Hansa como asociación de comerciantes alemanes para proteger sus intereses de comercio con ciudades bálticas, Países Bajos, Inglaterra, Noruega y Suecia. Gracias a la cooperación entre estos países se construyen varios faros como los de Falsterbo, Travemünde, Neweck, Wismar y Warnemünde. 

En 1543 se construyó en Génova un faro conocido como Capo di Faro o "Lanterna". Tiene una altura de 76 metros y fue el más alto del mundo hasta que se terminó de construir en 1902 el faro de Ile Vierge (Francia) con una altura de 83 metros. Son de esa época también los faros italianos de Meloria (uno de los primeros edificados en mar abierto), Livorno y Venecia.


En cuanto a los faros ingleses destaca la Torre Hook, en la entrada del puerto de Waterford, construida como faro fortificado y el de Santa Catalina en la isla de Wight.

Pero el faro más representativo de esta época es el Faro de Cordouan (Burdeos). En la bahía de Gironde se producían muchos naufragios debido a las fuertes corrientes y a los bajíos de la zona. Las Autoridades de Burdeos autorizaron la construcción de un faro primitivo en un acantilado que fue llamado Cordouan.

La Edad Contemporánea

El siglo XIX es considerado como el del gran desarrollo de los faros y todo gracias al desarrollo y crecimiento de las relaciones comerciales y del tráfico marítimo. Las luces en los principales puertos de recalada ya no son suficientes. Se hace necesario, además, iluminar y balizar las costas, los escollos y bajos más peligrosos.

Estamos hablando ya de faros en mar abierto. Se proyectaron obras maestras de la ingenieria: se erigieron torres sencillas y austeras sobre bajos que a penas surgían de la superficie de la mar y que son  capaces de soportar los temporales más crudos. 

Tres Ejemplos:


Faro de Skerryvore en Escocia. A 18 kilómetros al suroeste de la isla  de Tiree, una de las Hébridas interiores, frente a la costa noroccidental de Escocia, fue elegido un terrible rompiente para construir un faro. Un auténtico desafío encargado a un gran ingeniero escocés, Alan Stevenson. El conjunto de piedras encastradas que forman el faro de Skerryvore ha resistido más de 160 años. La furia de la mar que se extiende a sus pies lo ha acechado muchas veces sin conseguir mellar su resistencia.


Faro de Eddystone. Es el faro más famoso de los hasta ahora construidos por su accidentada historia y por ser modelo de construcción para el resto de los edificados en mar abierto. El faro se asienta en una zona azotada por tormentas sobre un peligroso arrecife, el cual constituye un obstáculo para el tráfico marítimo. Su primer constructor fue Henry Winstanley de Littlebury en 1696.



Faro de Fastnet Rock. La roca de Fastnet es un peligroso arrecife rodeado de aguas profundas a cuatro millas de Cabo Clear, en el punto más Suroeste de Irlanda. Inicialmente se construyó en 1854 una torre cilíndrica en la parte más alta de la roca, pero había graves problemas de estabilidad debido al golpe de las olas o de rocas arrastradas. A pesar de realizar trabajos de refuerzo, no se soluciona el problema. Finalmente en 1891 se confecciona un nuevo proyecto situando la base de la torre en la cara más azotada para que sirviera de protección a la roca.


Fuentes bibliográficas:

Faros del Mundo: Donde la tierra se encuentra con el mar. Ediciones del Prado. 2000

Faros del Mundo. Autora: Anna María Mariotti. Edit. Ediciones Librería Universitaria de Barcelona, S.L. 2007.

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