Dejemos las cosas claras desde el principio, me gusta Estados Unidos. Eso en este país parece ser pecado y no es "popular", pero, los que me conocéis, sabéis que no me pliego a modas y tendencias. Este es un ejemplo más.
Este verano he tenido la suerte de disfrutar casi un mes en Estados Unidos. Ha sido una experiencia intensa, para empezar la logística de viaje con tres niños de 5, 4 y 1 año no es trivial, pero gracias al trabajo de mi mujer Bárbara y la hospitalidad de mis amigos Jose Manuel y Gabi, que nos han tenido de ocupas algo más de dos semanas, esto no ha supuesto problema.
El tipo de viaje, diseñado exclusivamente por Internet y ajustado a los horarios y situación familiar, nos ha permitido vivir bastante de cerca una "experiencia (norte)americana" realmente profunda. Está claro que un país con esas dimensiones y 300 millones de habitantes no es el mejor contexto para caer en generalizaciones, pero si permite extraer bastantes conclusiones de quienes son, cómo viven y cómo sienten los norteamericanos.
"La Tierra de la Libertad" es el tópico que más me llama la atención y que cada vez que les conozco más (cuarta visita a los USA) toma más relevancia. La libertad es lo que cohesiona el país bajo una bandera y prevalece en el día a día de la sociedad civil. Y es que en Estados Unidos tu libertad es respetada y apoyada ciegamente hasta, eso sí, donde comienza la libertad del vecino.
Ese es un límite claro y conciso por todos conocido y por pocos desafiado. No es para menos, ya que el peso de la ley es muy fuerte para los transgresores de ese equilibrio. Esto quizás es lo que más choca con nuestro carácter hispano, donde entre el blanco y el negro existe una gama de grises a veces demasiado amplia, que nos lleva a realizar acciones que al menos molestan, cuando no agreden, a los que tenemos alrededor.
Esa libertad personal se traduce en un individualismo y en una autoestima muy por encima de la de otras culturas. Los americanos son individualistas desde pequeñitos porque nadie, ni la familia ni el propio estado, se siente autorizado en entrar en esa esfera individual de la que, curiosamente, el estado si es el más fiel garante.
No me gusta aburriros con teorías, por lo que pasaré a los ejemplos de libertades e individualismo, siempre con más miga:
- Mi hija mayor tiene la misma edad que la hija mayor de mi amigo Jose Manuel, cinco años. El grado de autonomía y madurez, comparado con los niños de su edad en su entorno, lo considero bastante alto, pero se queda a mucha distancia de su contraparte americana. Puede ser casualidad, pero es un dato.
- Visitamos la tierra de los Amish, en Pennsylvania, pensaba encontrar una especie de "reserva" o ghetto donde este grupo, que no aprueba el uso de algunos avances como la luz eléctrica, viviera confinado. Lo que encontré fue un grupo humano integrado en una comunidad convencional pero celoso de sus costumbres y creencias. Se sienten americanos, luchan por prosperar, respetan los usos y costumbres de los no Amish y permanecen permeables a costumbres tan actuales como hacer turismo o ir al centro comercial a la compra, tarea que como veis en la foto, les facilita Walmart (el equivalente a Carrefour) acondicionando una parte del "parking" para sus caballos y carruajes.
- Hemos recorrido muuuchas millas en coche, la mayor parte de la mano del GPS que me prestó el Mancu Fulleru. La señalización de las carreteras es correcta pero muy diferente a la europea ya que no se empeñan en confirmarte una y otra vez la dirección en la que circulas, sino que simplemente señalizan los desvíos. Imaginaros la carretera de La Coruña sin los carteles de "A Coruña" sobre los carriles que "siguen recto" en cada una de las salidas. Uno puede pensar que esto genera dudas en el conductor que no conoce la carretera, para los americanos no hay duda posible, si la carretera hace que tengas dudas y te sientas mal, entonces es que está mal diseñada y la cambian. Por cierto, curiosidad automovilística, los límites de velocidad no son tan bajos como nos creemos, lo que resulta divertido es que todos los vehículos (incluidos los camiones mastodónticos) se desplazan a una velocidad muy similar (normalmente ligeramente por encima de la velocidad máxima) por lo que vigilar el ángulo muerto es primordial en los cambios de carril.
- Otra de coches, esta sin confirmar, es la ausencia de controles. La policía no te para si no has hecho nada peligroso, es decir la presunción de inocencia es absoluta y podrías demandarles por abuso de autoridad. Sospecho que no existen controles de alcoholemia ni de cinturones de seguridad ni cosas de esas. Eso sí, como te paren por velocidad (un ejemplo) y vayas borracho o sin cinturón, la cagaste Burt Lancaster.
- Los que me conocéis, sabéis que no paso desapercibido fácilmente y a veces puede ser hasta incómodo ir por la calle, esa sensación de anonimato la consigo en Estados Unidos. Nadie me mira por ser diferente al estándar y mucho menos se permite dar el coñazo con ello. Siempre he dicho que podrías salir en paños menores a la calle y nadie te miraría raro. Considerarían que haces uso de tu libertad de ir como te da la gana.
- Para los que tenéis chalet, confirmaros que son como los de las películas, puertas abiertas sin rejas ni vallas. Da igual estar en Washington, Philadelphia o San Luis. La sensación de seguridad es absoluta, especialmente la ausencia de rateros - gamberros de los que ocasionan más daños que el beneficio que pueden sacar. Como contraprestación, al menos en la "urbanización" de nuestros anfitriones, la comunidad te puede apercibir por no cuidar tu propiedad o por tener el césped demasiado alto. ¿no podía hacer lo que me daba la gana? Sí, hasta que tu libertad invade la del vecino, y un jardín mal cuidado perjudica al aspecto y valor de toda la urbanización ¿pagarías lo mismo por mudarte al lado de una casa en mal estado y descuidada?
ALTO!!! No penséis que todo es bonito en los Estados Unidos. Existen muchas fricciones en las que tienen que mejorar desde el exacerbado consumismo hasta la archiconocida política exterior. ¿Porqué son tan arrogantes a los ojos de un españolito? Básicamente porque la política exterior es inexistente. No les importa el resto del mundo (diría que ni el vecino) si a ellos no les salpica. Sus problemas con otros países surgen cuando ven amenazada su libertad individual, sus incursiones en Irak o Afganistán son la exteriorización de sus propios miedos y paranoias, no creo que se trate de imperialismo de ningún tipo. De hecho, en la II Guerra Mundial ayudaron a reconstruir Europa sin, en mi opinión, afán colonizador. Evidentemente, su poderío militar y financiero, unido a falta de empatía, les permite mantener esa arrogancia.

Hasta la Guerra Fría tiene una lectura bajo este prisma, el Comunismo como el enemigo del que defenderse, el verdadero aniquilador de las libertades individuales. Acabada la URSS, no hay peligro a corto plazo. Y que me dicen de Cuba, pues el único que habla, bueno, hablaba, de Cuba y Estados Unidos era Fidel por la necesidad, como buena dictadura, de tener un enemigo permanente para poder mantener al pueblo cubano oprimido y sometido. Receta que se está poniendo en práctica ahora en Venezuela, aunque en este caso existe petróleo. Por cierto, petróleo cuya calidad, según tengo entendido, lo hace rentable sólo a precios altos del barril.
Bueno, como no soy especialista en nada y ya he hablado mucho de todo, además postulándome como pro-americano para más inri, seguro que tenéis muchas correcciones y críticas que realizarme. Dado que el farero no permite comentar los artículos, os invito a realizarlos en esta entrada de mi propio blog. Para los que no lo conozcáis es http://jaimecuesta.blogspot.com.