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Viva el fútbol

Colaboraciones > Textos

Autor: Eugenio


Sí, viva el fútbol. Lo dice uno que no le entusiasma demasiado este notable deporte que tanto ilusiona a infinidad de personas, pero que sí siente enorme interés por los encuentros deportivos en los que interviene el conjunto nacional. Y repito, viva el fútbol, porque es emocionante ver la confraternidad de los hombres y mujeres de las diversas regiones de España envueltos hasta las cejas por los colores de la enseña nacional, vitoreando hasta la extenuación a nuestros deportistas y coreando a nuestra Patria sin ningún rubor y también a Casillas en particular, elevado a nivel de héroe nacional.

Viva el fútbol, porque gracias a estas competiciones, especialmente, se olvidan rencillas entre los ciudadanos de todos los rincones de España, unidos en un fin común: Que nuestra selección, superado el repetido maleficio de la barrera en los cuartos de final, supere en juego y desborde a la importantes selección rusa, pese a las dificultades que se le pueda presentar y que nuestros muchachos serán capaces de superar, como lo han demostrado en los anteriores encuentros, conseguir llegar a la final y rematar con otro éxito los felices momentos y así esculpir con letras de oro en la historia del deporte español.

Sí, viva el fútbol, porque gracias a este deporte los ciudadanos de este País se olvidan, aún solo sea por unos días de los problemas que les preocupan en la actualidad y de si hay crisis o desaceleración en nuestra economía. Del dolor de cabeza que les pueda producir los ajustes a sus cuentas para atender las atenciones primarias de sus familias, cuentas deterioradas en los últimos tiempos por las reiteradas subidas en los precios de todo orden: Intereses de las hipotecas, de la cesta de la compra, energía, etc. Desbordando todo pronóstico que hicieron los políticos con descarado optimismo, sin reconocer que existen épocas de vacas flacas que hay que afrontar con firmeza, realizando los ajustes necesarios pese a los costes de todo tipo que puedan suponer, como ya se aplicaron en otras ocasiones, con austeridad, trabajo, diligencia y honradez. Pues echando balones fuera y culpabilizando de nuestros problemas a medio mundo, no se dará el ejemplo necesario para que todos empujemos el carro que nos conduzca a feliz término.

No es pecar de dramatismo el constatar que crece el desencanto y miedo social, pues cualquier ciudadano puede temer estar incluido en la lista interminable de los aspirantes a la triste bolsa del parado. La sospecha de todo, con tantos casos de corrupción que el ciudadano observa con reiterada frecuencia en políticos, personajes y personalillos, que burlan la justicia con cierta facilidad. La inseguridad y la necesidad de defenderse y buscar cada uno su salida en la vida, con triste despego de las instituciones que le debían amparar. La vida está cada vez más difícil, al menos, así lo percibe mucha gente que no ve claro el futuro, pese a los dulces cánticos de sirena, que no dudo sea con el mejor de los deseos, se nos quiere tranquilizar.

Ante el evidente frenazo económico que estamos viviendo existe un miedo que no se manifiesta en los ciudadanos de la misma manera, no tiene los mismos efectos en todos. Algunos sienten la necesidad de consumir más para sentirse mas protegidos y se lanzan a una vida de divertimento que les permita olvidar los problemas de cada día. Otros caen en la pasividad y el desencanto dominados por la sensación de impotencia, al tener muy pocas posibilidades de protagonismo y poder cambiar los acontecimientos en una sociedad tan compleja y sometida a los intereses de los privilegiados.

Así pues, me reitero, viva el fútbol, que durante unos días puede soñar el ciudadano en las grandes glorias que este deporte le puede deparar y sienta una misteriosa fuerza interior que le anime a no caer en el pesimismo por los problemas que le acechan sin compasión en el devenir de los tiempos siguientes y no perder la esperanza de que los dirigentes del País se pongan las pilas, asuman la situación actual y sin dilación, todos sin excepción, gobierno y oposición se apresten a poner en marcha los resortes necesarios para que los ciudadanos se sientan protegidos en todo orden y tengan ilusiones continuadoras de las que actualmente se están viviendo con el deporte, pues en ello nos va nuestro futuro.

Madrid, día de San Juan de 2008


Eugenio


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