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viernes, 9 de abril de 2010

Terapia Ocupacional

Por Cruz Suárez


CÓMO HE CONSEGUIDO RECUPERAR PARTE DE MI INDEPENDENCIA SIENDO UNA MINUSVÁLIDA DEPENDIENTE

Debido a una enfermedad crónica que padezco desde los cuatro años, he pasado media vida visitando médicos, haciendo pruebas y padeciendo ingresos en hospitales. Hace ya mucho que descubrí que no me gusta nada todo lo relacionado con la medicina, aunque no me quede más remedio que depender de ella para vivir con normalidad, aún sabiendo que mi enfermedad no tiene cura y con los años van apareciendo las consecuencias de la medicación. En resumen, desde hace un año he ido perdiendo la movilidad en ambas manos, sufriendo un deterioro progresivo de mis articulaciones, me han concedido la invalidez absoluta y no me puedo valer por mi misma, algo que siempre dije no quería vivir. Estaba derrotada como persona y no me veía capaz de poder superarlo.

El reumatólogo que seguía mi enfermedad, decidió enviarme a rehabilitación para ver si se podía frenar el avance de mi imposibilidad. Tanto la doctora de rehabilitación como yo sabíamos que no se iba a poder hacer nada, pero ella decidió mandarme a un departamento de rehabilitación cuya existencia yo desconocía: TERAPIA OCUPACIONAL. Este departamento estaba situado en una esquina del gimnasio, tapado por unas cortinas colgadas de una barra del techo, lo que me hizo pensar que allí no iba a conseguir nada.

Hoy, mi vida ha cambiado notablemente y por eso he decidido escribir esta información porque se que puede ayudar a muchas personas que tengan problemas tanto físicos, psicológicos o sociales que interfieran en su vida cotidiana, tales como problemas articulares, deficiencias en su movilidad y dificultades para llevar una vida digna, aunque se sigan teniendo las deficiencias. Por eso quiero explicar lo que es esta disciplina relativamente nueva en el Departamento de Rehabilitación hospitalaria y hacerlo de forma que lo entienda todo el mundo.

Esta terapia, aplicada por terapeutas ocupacionales, disciplina sanitaria para la que se requiere una diplomatura universitaria, va dirigida a aquellas personas que tienen un trastorno psíquico o físico que les impide realizar por si mismo actividades de la vida diaria (vestirse, comer, ducharse, levantarse de la cama,……). La labor de estos terapeutas es ayudar a que personas con dificultades para realizar diferentes actividades alcancen el mayor grado posible de autonomía y de reinserción social.

Yo me quedé sorprendida cuando empecé a aprender a comer por mí sola, a abrocharme y desabrocharme los botones,…… Pero esto se consigue cuando el paciente desea profundamente manejarse con cierta independencia en la vida cotidiana y el terapeuta le enseña a realizar movimientos que antes no realizaba, animándole, sonriéndole e incrementando día a día la necesidad de otros logros. Sinceramente, yo ahora me siento una persona capaz de buscar soluciones ante cualquier problema que antes me daba pánico, he recuperado mi buen humor y, sobre todo, la idea de que puedo hacer planes a corto y medio plazo.

Esto lo escribo para que personas con dificultades de manejo personal sepan que hay forma de encontrar medios que le ayuden a luchar contra las barreras de la vida diaria. Eso sí, yo he tenido la suerte de encontrarme con una terapeuta como Maika y con Paloma, su alumna, gracias a las cuales me siento más segura de mis posibilidades en la vida. Son las terapeutas del Hospital Universitario Gregorio Marañón y son magníficas tanto como terapeutas como personas.

Una vez leído este texto, les agradecería lo comentasen con su entorno o les dijesen cómo pueden leerlo. Lo único que pretendo es que personas con algún tipo de incapacidad sepan que existe un departamento de terapia ocupacional en el que pueden aprender algo tan importante como es recuperar gran parte de la independencia que tenían y que, dentro de sus posibilidades, sean capaces de sentirse útiles y menos dependientes de los demás.


Cruz Suárez

lunes, 1 de febrero de 2010

Haití: El epicentro de la catástrofe

Parece mentira que hayan pasado ya 20 días desde el primer terremoto que sacudió Puerto Príncipe, dejando decenas de miles de muertos. Reina en las calles el caos más absoluto. Destrucción total. No sé a vosotros pero a mí aún se me encoje el alma cuando veo en los telediarios las últimas imágenes de personas huyendo de la ciudad, deambulando entre los escombros, haciendo caóticas colas peleándose por conseguir algo de agua y algún alimento que llevarse a la boca. Y los niños. Niños heridos y asustados, vagando por las calles desorientados, buscando a sus padres, a hermanos o algún conocido. Y nos preguntamos ¿por qué?. ¿Por qué siempre tienen que ocurrir estas desgracias en los pueblos más desfavorecidos?. ¿Por qué le ha tenido que tocar a Haití si antes del terremoto ya era el país más pobre del Caribe?

Aunque en el caso de Haití nos resistamos a creerlo, y a pesar de ser una obviedad, todo o casi todo en la Naturaleza tiene una explicación. La causa ha sido un terremoto pero ¿qué es y cómo se origina un terremoto? Lamentablemente, los efectos de los terremotos ya los conocemos de sobra. Pero ¿se puede predecir un terremoto?. ¿Estamos los países preparados para sobrevivir a un seísmo?. Intentaré responder a estas cuestiones muy brevemente, a sabiendas de la osadía que supone tratar de explicar en un folio el resultado de muchos años de investigaciones y estudios de este fenómeno por parte de científicos de todo el mundo. Asumo el reto.

Vamos a partir de esta base: La Tierra es un sistema dinámico, es decir, se encuentra en constante movimiento

Como podéis observar en la figura de la derecha, la estructura de la Tierra consta de varias capas: el núcleo, que es la más interna y se divide, a su vez, en núcleo inferior y el núcleo superior; el manto, a su vez dividido en varias partes (encontrándose parte de éste en estado fundido), y la corteza, que es la capa más externa de la Tierra.
La litosfera es la parte de la Tierra compuesta por la corteza y la parte superior del manto. La litosfera se encuentra dividida en grandes fragmentos, las denominadas placas litosféricas o placas tectónicas, que se mueven entre sí separándose o chocando. Esos movimientos son debidos a la rotación de la tierra, corrientes de convección como consecuencia del movimiento de masas calientes fundidas del manto, etc. Cuando una placa choca contra otra, al haber un empuje constante, lo que ocurre es que una de las placas tiende a pasar o montar por encima de la otra, que subduce debajo de ella. Se produce una gran acumulación de energía como consecuencia de esta fricción. Energía que necesita liberarse haciéndolo de forma muy brusca y provocando los terremotos.

Existe gran cantidad de placas litosféricas, entre las que podemos citar : la del Pacífico, la Suramericana, la de Norteamérica, la Africana, la Australiana, la de Nazca, la de Cocos, la Juan de Fuca, la Filipina, la Euroasiática, la Antártica, la Arábiga, la Índica, la del Caribe y la Escocesa. En la siguiente figura podemos ver la distribución de dichas placas.

Haití se encuentra dentro de la placa del Caribe, cuyos bordes chocan contra la placa norteamericana por la parte norte, con la placa suramericana por la parte sur y con la placa de cocos por la parte occidental. Como esto induce a pensar, Haití se encuentra en una zona con una actividad sísmica muy importante.

Según los expertos, el terremoto de Haití (magnitud 7,3 en la escala Richter) ha sido uno los terremotos que más daños ha causado de todos los tiempos -liberando una energía equivalente a la explosión de 200.000 Kg. de dinamita-. La principal causa que ha originado el terremoto ha sido la falta de actividad sísmica que ha caracterizado esa región geológica durante más de dos siglos y la liberación de toda esa energía acumulada se produjo muy cera de la superficie terrestre. El epicentro del terremoto se situó a unos 10 km. de profundidad y a tan solo 3 km. de la falla Enriquillo (que transcurre por la parte Sur de la isla de La Española atravesando el Mar Caribe hasta la región del Río Plantain Garden en Jamaica).

La liberación de tanta energía acumulada ha provocado un daño colosal. No olvidemos que Haití es el país más pobre del Caribe,unos recursos muy limitados y, a pesar de encontrarse en una zona de tanta actividad sísmica, carente de infraestructuras capaces de minorar los efectos de un terremoto. Aunque sí es cierto que, ante un terremoto de esta magnitud, dudo que muchas construcciones antisísmicas hubieran podido mantenerse en pié. Pero quizás los efectos del terremoto no hubieran sido tan devastadores y el número de fallecidos se habría reducido considerablemente.

Por desgracia, aunque la tecnología y los estudios de estos fenómenos naturales avancen, por ahora no disponemos de medios suficientes para poder predecir en qué momento y en qué lugar se va a producir un fenómeno natural de este tipo. Algunos ocurren en zonas de la tierra totalmente despobladas, pero en ocasiones no tenemos tanta suerte.

Aunque no sea el caso de Haití, algunos países situados en zonas de mucha actividad sísmica como Chile, México, EEUU, Japón, han hecho grandes esfuerzos en la prevención de riesgos derivados de desastres naturales de esta tipología; concienciación a la población civil estableciendo protocolos de actuación en caso de seísmo, simulacros de evacuaciones, regulaciones por ley del diseño y materiales a emplear en la construcción de edificaciones antisísmicos, inversiones en adquisición y renovación de equipamiento tecnológico de la red sísmica de cada país, etc.

Y en Europa, ¿corremos riesgo real de sufrir grandes terremotos?. ¿Sabemos cómo tenemos actuar en caso de terremoto?.

En nuestro caso, España es considerada como un país de actividad sísmica moderada en comparación con otros países del área mediterránea – Italia y Grecia, por ejemplo - que tienen un actividad sísmica mucho más elevada.

La Península Ibérica, se ubica en el extremo occidental de la zona de convergencia entre las placas Eurasiática y Africana. Este hecho determina, por tanto, la existencia de zonas sísmicamente activas. Además, al oeste de Gibraltar se encuentra el extremo oriental de la falla de Azores-Gibraltar. En la Península, la región más directamente afectada por el borde de placas, y por lo tanto más activa sísmicamente, está limitada al norte por el accidente Cádiz-Alicante y al sur por el norte de Marruecos.

Por último, ahora no nos podemos quedar de brazos cruzados y tenemos que aportar nuestro granito de arena como contribución a una ayuda urgente que nuestros hermanos haitianos necesitan para poder salir adelante, después de la catástrofe sufrida…

Un abrazo.

Luisu


jueves, 21 de enero de 2010

La mujer del faro

Autora: Ann Rosman. Editorial Salamandra 2009. ISBN 978-84-9838-308-9


"Apasionada a la navegación a vela y de su trabajo de policía, Karin Adler espera la ocasión de emprender su primer caso criminal. Por fin, cuando en el viejo faro de un islote frente a la pintoresca villa de Marstrand aparece un cadáver detrás de un tabique, la investigación cae en manos de Karin y de su compañero, el puntilloso agente Folke. Al principio sólo cuentan con un breve listado de desparecidos y un anillo de boda; sin embargo, cuanto más profundizan en la historia de los habitantes de la localidad mayor es la distancia entre el apacible paisaje y la turbia realidad. La aparición del cuerpo sin vida de un submarinista vuelve acuciante la necesidad de esclarecer los orígenes de un drama que comenzó hace más de sesenta años.

Una agente de policía navegante, una isla presuntamente idílica y una trampa mortal. A estos ingredientes, Ann Rosman, la nueva estrella del firmamento de la novela escandinava, añade una convincente mirada sobre la cotidianidad y compone un apasionante panorama contemporáneo de la vida en una Suecia desconocida para la mayoría."

Cuando leí esta sinopsis en la librería, antes de comprar el ejemplar, pensé que podría tratarse de una muy buena novela de acción, intriga y misterio. Nada más lejos de la realidad. Me resultó una historia aburrida, desaliñada, mal hilvanada y con personajes convencionales: la protagonista, por ejemplo, muy buena, muy mona, muy preparada, inteligente, etc., etc.…. 

Creo que la autora ha tenido una idea fantástica pero no ha sabido desarrollarla. Su apurada narrativa no logra imprimir ese ritmo que precisa toda historia de acción e intriga, capaz de cautivar al lector. El título es totalmente engañoso. Uno, presuponía que se iba a encontrar con pasajes cotidianos de la vida en un faro. De eso, tampoco. Como resultado, un "truño", que diría el Calamar. Ah, se me olvidaba. Dice la autora que esta novela es "el primer caso de Karin Adler". Así que me temo que habrá más. Uuufff.¡¡¡¡¡¡

Un saludo

Luisu