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martes, 11 de febrero de 2014

Faro de Punta Carnero


Foto: Luisu
Nº de faro: 65
Nombre del faro: Punta Carnero
Nº Nacional: 20110
Nº Internacional: D-2420
Situación
Latitud: 36º 04,7' N
Longitud: 05º 25,5' W
Características luz: GpOc(4)BR
Periodo:(1,5+<2>)*3+1,5+<8>=20
Alcance:15 mn.
Altura de la torre:19 m.
Altura plano focal:42 m.






Desde 1608 hubo una torre de almenara, que llegó hasta el siglo XIX en estado ruinoso. En 1861 se iniciaron las gestiones para la construcción de un faro, con polémica entre ingenieros civiles y militares, y la construcción entre él y una batería defensiva.

En 1864 se aprobó la construcción del faro de 5º orden y luz roja fija con el propósito de iluminar la entrada de la bahía de Algeciras marcando el bajo de La Perla. Posteriormente se decidió balizar la zona mediante los faros de Gibraltar y Tarifa, pero finalmente, se decidió continuar con el proyecto, cambiando el color de la luz a verde.

Inaugurado en 1874, estaba equipado con una lámpara de aceite de colza, que después usó petróleo.

En 1924 se le acopló un juego de pantallas giratorias que producían la apariencia de grupos de 2+1 ocultaciones. También se sustituyó la linterna y se instaló un sistema de alumbrado de petróleo a presión. En 1930 se sustituyó por acetileno dándole una característica de grupos de 1 y 3 ocultaciones blancas cada 16'' que es la que actualmente tiene. Para balizar el bajo de La Perla se le puso a la linterna un sector rojo de 53º de amplitud. Simultáneamente, se instalaría una señal de niebla, consistente en un cañón de acetileno que producía una detonación cada 30'' con un alcance de 5 millas.

En 1973, se electrificó, dotándolo del actual sistema mixto eléctrico-gas y, dos años después, se le puso una nueva sirena. En 1997 se renovó la lámpara y se monitorizó el faro. Recientemente se ha reparado la torre.

El acceso al faro se realiza tomando la carretera que bordea la costa procedente de Algeciras.


   Luz del faro                                                                    Localización

lunes, 3 de febrero de 2014

Faro de Torre del Mar


Nº de faro: 71
Nombre del faro: Torre del Mar
Nº Nacional: 21780
Nº Internacional: E-0072
Situación
Latitud: 36º 44,2' N
Longitud: 04º 05,7' W
Características luz: GpD(1+2)B
Periodo:1+<3>+1+<1>+1+<3>=10
Alcance:14 mn.
Altura de la torre:26 m.
Altura plano focal:29 m.


Situado en la desembocadura del río Almanzora, el faro de Torre del Mar se inauguró en 1864. Dotado de un aparato óptico de 5º orden, daba una luz blanca con un alcance de 11 millas. La luz era producida por una lámpara de aceite de oliva, que se sustituyó en 1882 por una de parafina.

Su situación justo en la desembocadura del río le traería nefastas consecuencias. Durante los primeros años, las crecidas y las tempestades llegaban a incomunicarlo por espacio de varios días, mientras las aguas azotaban furiosamente una escollera que se construyó para protegerlo. En 1880, un temporal más violento lo destruyó. En 1881 se construyó un castillete provisional en la misma situación, por lo que en 1909 el mar ya se había llevado por delante las escolleras y defensas. En vista de la precaria situación, se aprobó construir un nuevo faro, en 1917, que establecía una apariencia de destellos rojos y un alcance de 10 millas, empleando un destellador de acetileno. Finalmente, el nuevo faro se inauguró en 1930, dando un alcance de 12 millas.

Con el auge turístico de la zona, se solicitó el traslado del faro para no entorpecer el crecimiento urbanístico, entrando en servicio en su nueva localización en 1969. En 1974 comenzó la construcción de una nueva torre, pues la anterior no podía ofrecer el alcance que se le había designado en 1967. La apariencia del nuevo faro es de grupos de 2+1 destellos blancos cada 10'' y se inauguró en 1976, manteniendo una instalación de acetileno.

    Luz del faro                                                               Localización

martes, 24 de diciembre de 2013

El faro del fin del mundo

Autor: Julio Verne. Editorial Losada. 2010. ISBN 978-950-03-970-5


La historia se desarrolla en la inhóspita Isla de los Estados, al sur de Argentina, en la región de Tierra de Fuego. Esta isla está habitada por una banda de piratas dirigidos por el desalmado Congre que con astucia consigue atraer barcos a la costa para robarles la carga y, posteriormente, asesinar a sus tripulantes.


El Estado argentino, para evitar los numerosos naufragios que se producen en aquella zona (confluencia de los océanos Atlántico y Pacífico y próxima al temible Cabo de Hornos) envía a la isla a tres ex marinos argentinos con la misión de construir y poner en funcionamiento un faro. Una vez finalizada la construcción del faro, los fareros tiene como misión principal la de encender la luz del faro cada atardecer y mantenerla encendida hasta la mañana siguiente para salvaguardar los barcos y la vida de las tripulaciones que navegan por la zona. Cada día, durante los próximos tres meses, hasta la llegada del aviso Santa Fe -patrullero de la Armada argentina - con el relevo.

Pronto, los tres fareros descubren que no están solos en la isla. Los piratas dan muerte a dos de ellos y Vásquez, el jefe de los fareros, consigue ocultarse con suerte que no es descubierto. Vásquez tratará de sobrevivir en aquella desolada isla al tiempo que busca la manera de terminar con las fechorías de los piratas.

Una vez más y como casi siempre, ganan los buenos.

Julio Verne
He leído que Julio Verne era un marino frustrado. Esta afición por la mar y los barcos la hereda por parte materna. La familia de su madre tenía negocios vinculados a la navegación. De ahí que Verne se criara entre barcos e historias de viajes. Por eso no me ha extrañado nada que Verne domine con destreza, entre otros, el mundo de la construcción naval, la navegación y la cartografía. Dicen, que Verne nunca ha estado en la Isla de los Estados y esto sí choca con las minuciosas y detalladas descripciones de la geografía, la flora y la fauna de la isla. Quizás tenga algo que ver en todo esto la amistad del escritor con el aventurero Jacques Arago y el fotógrafo Nadar.

A pesar de mis años, me ha encantado leer El faro del fin del mundo. No sólo por la temática de la novela sino también porque he rememorado tiempos pretéritos cuando, siendo chico, leía Los hijos del Capitán Grant, Veinte mil leguas de viaje submarino, De la tierra a la luna, Miguel Strogoff, Moby Dick y muchos otros títulos que me regalaba mi padre en cada regreso de su largos viajes por esos mares del mundo. Ejemplares que, por cierto, aún conservo con cariño a la espera de que mi grumete se arranque y descubra, por fin, este fascinante mundo de la lectura. 

Un saludo

Luisu